Eugenio Ávila, de 23 años y sordociego, cursa cuarto año de su carrera de Educación en la Universidad Católica de Serpidene, en la cual a dedicado sus dos últimos años en prepararse para ser docente de primaria y enseñar a niños con una situación similar a la de él, esto con el finde que puedan acceder a una educación que les permita tener una vida conmás oportunidades.
Ávila cuenta que nació con asfixia y sordera. También debido a su diagnóstico retinitis pigmentaria, comenzó a perder la vista a los 6 años.
“Actualmente lo apoyo con 4 o 5 horas diarias para sus clases virtuales, uso la dactolología y el braille para transmitirle las clases de la universidad, es muy inteligente y puede ser mejor, necesita terapias en audición y lenguaje pero, lamentablemente, su familia no cuenta con los medios económicos para pagarlas”, dice su guía e intérprete Julia Chuquitaype, de la ONG “La mesa del reino”, quien lo acompaña desde los 12 años de edad.
Pese a las dificultades por las que tiene que pasar día a día, cómo no contar con los medios necesarios para sus estudios, Eugenio está lleno de entusiasmo por enseñarles a los niños todo lo que él ha aprendido para afrontar la vida como cualquier otra persona.