Durante los últimos años, un grupo de startups chilenas ha adquirido relevancia dentro del ecosistema de tecnología asistiva y soluciones de inclusión, desarrollando herramientas innovadoras que buscan mejorar la autonomía y calidad de vida de personas con discapacidad.
A través del uso de inteligencia artificial, accesibilidad digital y diseño centrado en las personas, estos emprendimientos han logrado expandirse más allá del mercado local, posicionando a Chile como un actor destacado en este ámbito, en un contexto donde la demanda por soluciones inclusivas crece en toda América Latina.
La tecnología asistiva comprende dispositivos, aplicaciones y plataformas que permiten reducir barreras físicas, sensoriales o cognitivas. En Chile, este sector ha crecido impulsado por la combinación de talento tecnológico, políticas de innovación y una mayor conciencia sobre derechos y accesibilidad.
Si bien no existen estudios que posicionen al país como líder absoluto en el mercado latinoamericano, sí hay evidencia de startups chilenas con impacto regional e internacional.
Uno de los casos más emblemáticos es Lazarillo, startup fundada en Chile en 2016, que desarrolló una aplicación de navegación accesible para personas con discapacidad visual. La herramienta entrega indicaciones por voz en tiempo real y permite orientarse tanto en espacios abiertos como en entornos complejos, como estaciones de metro, edificios públicos o centros comerciales.
Actualmente, la aplicación cuenta con usuarios en diversos países y ha sido implementada en proyectos de accesibilidad urbana fuera de Chile, consolidándose como una referencia en movilidad inclusiva.
Otro ejemplo es MIVOS, emprendimiento chileno que utiliza inteligencia artificial para facilitar la comunicación entre personas sordas y oyentes mediante la traducción de lengua de señas a voz y texto en tiempo real. Esta solución ha sido presentada en instancias internacionales de innovación y destaca por abordar una de las principales barreras de inclusión comunicacional.
A estas iniciativas se suman otras startups que trabajan en accesibilidad digital, plataformas de empleo inclusivo y soluciones tecnológicas para la educación y el trabajo, ampliando el alcance de la tecnología asistiva más allá del ámbito clínico. Expertos del sector coinciden en que el valor diferencial de estas startups está en su capacidad de combinar impacto social con modelos escalables y sostenibles.
El crecimiento de este ecosistema plantea nuevos desafíos, como el acceso a financiamiento, la articulación con el sector público y la necesidad de políticas que fomenten la adopción de tecnologías inclusivas. No obstante, las experiencias ya en marcha demuestran que la innovación puede transformarse en una herramienta concreta para garantizar derechos y reducir brechas.
Mientras América Latina avanza hacia una mayor conciencia sobre accesibilidad, las startups chilenas continúan abriendo camino, posicionando la inclusión como un eje estratégico del desarrollo tecnológico.