En Chile, donde el acceso a la educación inclusiva sigue siendo un desafío, historias como la de Benjamín Rivas Beltrán inspiran y revelan el potencial que muchas veces queda oculto por la falta de recursos y apoyos adecuados.
Con solo 18 años, Benjamín, un joven de Curanilahue que vive con parálisis cerebral, logró puntaje nacional en matemáticas. Su éxito no solo destaca por su esfuerzo personal, sino también porque proviene de un liceo público, lejos de los contextos privilegiados que suelen liderar estas cifras.
La periodista Mónica Rincón, en su intervención en Tolerancia Cero, destacó este logro y reflexionó sobre las barreras del sistema educativo chileno: “En Chile no sobran los Benjamines. Nadie sobra”.
El caso de Benjamín pone en evidencia que las personas con discapacidad no enfrentan limitaciones por su diagnóstico, sino por un sistema que no realiza las adecuaciones necesarias. Tal como señaló Rincón:
“Las ponemos en esa situación porque no hacemos las adecuaciones básicas. Una discapacidad debería ser un diagnóstico, no un pronóstico de lo que lograrás”.
Aunque ha habido avances, como el aumento de estudiantes con discapacidad que ingresan y terminan la educación superior, menos del 10% lo logra actualmente. Esto refleja la urgente necesidad de más recursos, políticas y equipos profesionales que promuevan la inclusión desde las aulas hasta las universidades.
Benjamín es un ejemplo del talento que el país no puede seguir desperdiciando. Como señaló Rincón, sería impensable construir colegios sin baños, pero aceptamos que muchos abran sin equipos de inclusión. Es hora de cambiar esa realidad.
En Hub Incluye, creemos que historias como la de Benjamín son un llamado a la acción para construir un país donde la inclusión no sea una excepción, sino la norma. Porque nadie sobra.