El ex atleta paralímpico británico John McFall está trabajando con la Agencia Espacial Europea en un estudio innovador para ver si es factible que alguien con una discapacidad física viva y trabaje en el espacio.
En 2022 fue seleccionado como primer candidato a astronauta con discapacidad física, para trabajar en un estudio innovador y ver si podía ir al espacio de manera segura.
John es amputado. Perdió la parte inferior de la pierna derecha en un accidente de motocicleta cuando tenía 19 años. Suele llevar una prótesis de alta tecnología. Pero se la quitó para probar los efectos de la centrifugadora en la parte superior de su pierna.
John hizo una pausa en su carrera como cirujano ortopédico para dar un salto hacia lo desconocido en el entrenamiento de astronautas.
Se mudó de Reino Unido al Centro Europeo de Astronautas en Colonia, Alemania.
No tiene garantizado un vuelo espacial, pero este estudio analizará qué hay que adaptar para hacerlo posible: la nave espacial, los trajes espaciales o sus diversas prótesis de piernas.
La ESA es la primera agencia espacial que lleva a cabo un proyecto como este.
Hasta ahora, la discapacidad de John le habría impedido convertirse en astronauta. Pero Frank De Winne, director del Centro Europeo de Astronautas, quiere cambiar eso.
“Creemos que esta es una gran oportunidad porque tenemos muchos talentos fantásticos entre las personas que tienen una discapacidad, como vemos en el caso de John”, afirma.