La ingeniera aeroespacial alemana Michaela Benthaus, de 33 años, se convirtió en la primera persona en silla de ruedas en viajar al espacio. El hito se concretó a bordo de un cohete de Blue Origin, la compañía de vuelos espaciales comerciales fundada por Jeff Bezos.
Benthaus cruzó la línea de Kármán —ubicada a unos 100 kilómetros sobre la Tierra y reconocida como el límite entre la atmósfera y el espacio exterior—, convirtiéndose en la primera pasajera con movilidad reducida en alcanzar esa altitud. El vuelo formó parte de la misión suborbital ‘Out of the Blue’, integrada por seis tripulantes.

La misión tuvo una duración total de aproximadamente 10 minutos, durante los cuales los pasajeros experimentaron varios momentos de microgravedad antes de regresar de forma segura a la superficie terrestre. Se trata del mismo formato de vuelos que Blue Origin ha realizado con decenas de turistas espaciales en los últimos años.
Benthaus es ingeniera aeroespacial y de mecatrónica en la Agencia Espacial Europea (ESA). En 2018 sufrió una lesión medular tras un accidente de ciclismo de montaña, hecho que marcó un giro radical en su vida personal y profesional. Aun así, continuó desarrollando su carrera en el sector espacial.
“Estoy emocionada de mostrarle al mundo que las personas en silla de ruedas también pueden realizar un vuelo suborbital”, señaló Benthaus, destacando además el respaldo de la compañía para concretar el viaje.
Desde Blue Origin explicaron que no fue necesario realizar modificaciones en la torre de lanzamiento ni en la cápsula de la tripulación para su participación. Según la empresa, ambos sistemas ya habían sido diseñados considerando distintos requerimientos de accesibilidad. En la red social X, la compañía calificó el vuelo como “un paso más hacia la accesibilidad de los viajes espaciales para todos”.
El viaje de Benthaus marca un precedente relevante en el desarrollo de la industria aeroespacial comercial y abre nuevas conversaciones sobre accesibilidad en contextos tecnológicos de alta complejidad.