La Ley N° 21.275 tiene el objetivo de impulsar nuevas medidas para que las empresas tomen un rol efectivo en la inclusión de personas con discapacidad al mundo laboral. A su vez, exige a las empresas de más de 100 trabajadoras incorporar a un/a gestor/a de Inclusión Laboral.
Considerando que en enero de 2023 las empresas deben presentar su plan de inclusión laboral a la Dirección del Trabajo, entre otros factores, la importancia del Gestor/a es que permite a las empresas, a través de sus conocimientos, desarrollar y aplicar metodologías que permitan una inclusión laboral eficaz y sostenible en el tiempo. Esto, a través del reconocimiento y fomento de la diversidad de capacidades y características de las personas para incorporarlas a la estrategia laboral.
Este/a experto/a en inclusión trabajará a través de distintas etapas que son críticas para tener éxito en este proceso de Inclusión Laboral, tomando en cuenta la capacitación de los equipos y del/a trabajador/a directamente. Entre algunas de estas etapas y su importancia, podemos mencionar:
3. Coordinar acciones de capacitación: Permite preparar al entorno para la inclusión, avanzar hacia el cambio cultural y evaluar los distintos niveles de conocimiento que existen al interior de la empresa sobre estos temas. La capacitación es un retorno para los equipos y un aprendizaje que queda y trasciende a la empresa.
Los beneficio de contar con un Gestor/a y el desarrollo de un buen plan son el aumento de valor de marca, atracción y retención de talentos, creatividad e innovación e incluso trabajadores más motivados.
La figura del gestor/a de inclusión laboral permite a las empresas incorporar herramientas para desarrollar acciones concretas que favorecen los distintos procesos de inclusión de grupos que han estado sistemáticamente excluidos del mundo laboral y que han sido invisibilizados dentro de sus necesidades dentro de la empresa.
En este sentido, el rol del gestor/a es fundamental para el éxito de estrategias empresariales que estén en sintonía con las demandas sociales tanto dentro como fuera de la empresa, generando y fortaleciendo las relaciones con los distintos grupos de interés. De esta forma, también beneficiando a sus trabajadores, sus familiares, y cualquier persona que tenga, adquiera o pueda adquirir una discapacidad a lo largo de su vida.
Es momento de ir en la dirección correcta.
El nuevo cargo exigido por la Ley 21.275 trae consigo la responsabilidad de gestionar procesos para una inclusión laboral sostenible.