Por: Carla Bartolucci.
Directora del curso “Competencias para la gestión de la inclusión en la empresa”
Académica Escuela de Terapia Ocupacional Universidad de los Andes
Socia Fundadora de Inclusiva Consultores

El 62,3% de las instituciones públicas y privadas refiere que la Ley N°21.015 no puede cumplirse ya que no creen que las personas con discapacidad puedan desempeñarse en los cargos ofrecidos por su condición de salud (Informe de Evaluación sobre la aplicación e implementación de la Ley de Inclusión Laboral. Junio, 2021).
A tres años de implementada la ley que incentiva la inclusión de personas con discapacidad al mundo del trabajo, nos sorprende esta cifra? Qué sucede en el imaginario colectivo de las personas en Chile que creemos que las personas con discapacidad no presentan una condición de salud compatible con el trabajo?
Daniel Kahneman, psicólogo ganador del premio Nobel de economía por su trabajo sobre el modelo racional de la toma de decisiones, define dos tipos de pensamiento. El sistema 1, rápido, intuitivo, automático, inconsciente y el sistema 2, analítico, racional, lento, consciente. A partir del sistema 1 es que aparecen las heurísticas, para ayudarnos a tomar decisiones rápidas y así ahorrar tiempo y esfuerzo mental. Pero a su vez, nos puede llevar a errores llamados sesgos.
Entonces, qué está prevaleciendo en los tomadores de decisiones en las organizaciones? Heurística de representatividad y de anclaje. Tendemos a comparar entre dos personas, juzgando la probabilidad del resultado de acuerdo a los estereotipos que conocemos y, además, tomando la decisión en base a un punto de referencia, que en este caso sería el estereotipo de las personas con discapacidad.
Para poder avanzar en materia de inclusión en la empresa, en octubre del 2021 de promulga la Ley N°21.275 (Modifica el código del trabajo, para exigir de las empresas pertinentes la adopción de medidas que faciliten la inclusión laboral de los trabajadores con discapacidad) con el fin de que las instituciones y empresas cuenten con un experto en inclusión. Mi pregunta es: cambiará ese 62,3%? ¿El experto en inclusión podrá generar el cambio cultural necesario para revertir ese número? La respuesta es no. Un experto en inclusión podrá prepararse, certificarse y facilitar los procesos de gestión del talento al interior de la organización, podrá ser una tremenda herramienta para mejorar falencias de la ley, pero no podremos avanzar en inclusión si no comprendemos que la transformación necesaria para el cambio cultural parte en nosotros mismos. Cada miembro de la organización tiene y debe hacer consciente y trabajar sus propios sesgos ya que así, tomaremos las decisiones desde un sistema de pensamiento 2 y no 1, dejando de lado los estereotipos que nos impiden avanzar hacia una sociedad inclusiva.
Todo esto y más es posible aprender en el curso “Competencias para la gestión de la inclusión en la empresa” impartido por la Escuela de Terapia Ocupacional de Universidad de los Andes.