Chile ya inició la cuenta regresiva para recibir los Juegos Mundiales de Olimpiadas Especiales. El desafío ahora es que las empresas transformen ese entusiasmo en una cultura organizacional sólida.
Ya no es novedad: Chile se prepara para recibir el evento deportivo y humanitario más grande del mundo para personas con discapacidad intelectual. Sin embargo, este hito histórico para el hemisferio sur —el primero en más de 50 años en la región— no puede quedarse solo en los estadios. Debe ser el motor que transforme definitivamente la cultura de nuestras empresas.
Santiago recibirá a más de 6.000 atletas provenientes de 170 países, quienes competirán en más de 20 disciplinas deportivas. Más allá de la infraestructura de nivel internacional que ofrecerá el Estadio Nacional, este evento posiciona a Chile bajo la lupa global: es nuestra oportunidad de demostrar un compromiso real con la inclusión.
Este hito actúa como un reflejo de lo que ocurre hoy en nuestras organizaciones. Mientras el país se prepara para la logística de miles de deportistas, las empresas enfrentan el desafío cotidiano de implementar la Ley de Inclusión Laboral 21.015.
A menudo, el cumplimiento de esta ley se percibe como una carga administrativa o un “parche”. Sin embargo, la preparación para 2027 nos enseña que la inclusión real requiere la misma disciplina que un atleta olímpico.
El camino a 2027 se construye hoy
La meta no está en la ceremonia de inauguración, sino en lo que hacemos hoy. Las organizaciones que actualmente se ocupan de comprender la normativa, participar en instancias de formación y webinars especializados, y fortalecer su clima interno, serán las que lideren el cambio cultural que el país respirará en los próximos años.
Datos clave de Santiago 2027:
Chile ya inició la cuenta regresiva para recibir los Juegos Mundiales de Olimpiadas Especiales. El desafío ahora es que las empresas transformen ese entusiasmo en una cultura organizacional sólida.
Ya no es novedad: Chile se prepara para recibir el evento deportivo y humanitario más grande del mundo para personas con discapacidad intelectual. Sin embargo, este hito histórico para el hemisferio sur —el primero en más de 50 años en la región— no puede quedarse solo en los estadios. Debe ser el motor que transforme definitivamente la cultura de nuestras empresas.
Santiago recibirá a más de 6.000 atletas provenientes de 170 países, quienes competirán en más de 20 disciplinas deportivas. Más allá de la infraestructura de nivel internacional que ofrecerá el Estadio Nacional, este evento posiciona a Chile bajo la lupa global: es nuestra oportunidad de demostrar un compromiso real con la inclusión.
Este hito actúa como un reflejo de lo que ocurre hoy en nuestras organizaciones. Mientras el país se prepara para la logística de miles de deportistas, las empresas enfrentan el desafío cotidiano de implementar la Ley de Inclusión Laboral 21.015.
A menudo, el cumplimiento de esta ley se percibe como una carga administrativa o un “parche”. Sin embargo, la preparación para 2027 nos enseña que la inclusión real requiere la misma disciplina que un atleta olímpico.
El camino a 2027 se construye hoy
La meta no está en la ceremonia de inauguración, sino en lo que hacemos hoy. Las organizaciones que actualmente se ocupan de comprender la normativa, participar en instancias de formación y webinars especializados, y fortalecer su clima interno, serán las que lideren el cambio cultural que el país respirará en los próximos años.
Con información e imagen de: santiago2027.org